Entre suspiro y suspiro
se van pasando mis horas
soñando besar tu boca
que con locura yo ansío.
Cuando escucho al tierno mirlo
cantándole a la amapola
pienso que estoy en tu alcoba
besando tu piel de armiño.
Por eso con verso henchido
de ilusión que rima adorna;
a tu piedad solicito
de tu amor la dulce copa;
¡para que brinde su abrigo
a mi alma que está tan sola!
Autor: Aníbal Rodríguez.