Y aún persisto en pensar en ti,
como si las ideas no tuvieran otro horizonte;
y aún persisto en escucharte,
como si la radio no conociera otras canciones;
y aún persisto en respirarte,
como si el aire solo fueras tú;
y aún persisto en soñarte,
como si la noche no tuviera amanecer;
y aún persisto en leerte bajo el viejo árbol,
como si la sombra dibujara tu silueta;
y aún persisto en esperarte,
como si el tiempo no supiera avanzar sin tus pasos;
y aún persisto en buscarte,
como si en cada mirador pudiera ver tus ojos;
y aún persisto en guardarte,
como si en mi silencio habitaran solo tus recuerdos…