Intenta buscar sin verlas
el mercader en otros puestos
vestimentas que pidieron
en el suyo, las clientas
no encontró nada de eso
ni parecidas si quiera
y ofreció, bajando el precio
las mismas que lleva puestas.
¡Mujeres¡ mi ropa ofrezco
a quien otras no valieran
aunque al darlas estuviera
desnudo, en cuerpo entero
ofrezco mi alma con ello
mi razón y mi obediencia,
pues del mercado prefiero
vender algo aunque doliera.
Si las prendas que os enseño
no son de gusto o presencia
las que llevo os aseguro
de calidad son muy buenas,
¡venid mujeres al puesto
del mercader de apariencias¡
pues os digo que ahora vendo
el alma con la conciencia.
¡Camisetas y pañuelos
calcetines hasta bragas
pantalones y ligueros
rebecas y minifaldas¡
quien quiera comprar mi cuerpo
lo vendo, en poco precio
y con el también ofrezco
la lujuria y el deseo.
¡Mujeres¡ se marcha el tiempo
y con el mis pertenencias
aprovechad las ofertas
que también vendo deseo
a lo mismo que las prendas,
a todas esto os ofrezco
a cambio de unas monedas.
Mercader soy del deseo
y vendo mi alma entera
ofreciéndolo a cualquiera
con el mejor de los precios,
¡ mujeres parad a cientos
aprovechad esta oferta
porque poco es lo que queda
y es mi alma lo que vendo¡