FRANCISCO CARRILLO

mercader del deseo.

Intenta buscar sin verlas

el mercader en otros puestos

vestimentas que pidieron

en el suyo, las clientas

no encontró nada de eso

ni parecidas si quiera

y ofreció, bajando el precio

las mismas que lleva puestas.

 

¡Mujeres¡ mi ropa ofrezco

a quien otras no valieran

aunque al darlas estuviera

desnudo, en cuerpo entero

ofrezco mi alma con ello

mi razón y mi obediencia,

pues del mercado prefiero

vender algo aunque doliera.

 

Si las prendas que os enseño

no son de gusto o presencia

las que llevo os aseguro

de calidad son muy buenas,

¡venid mujeres al puesto

del mercader de apariencias¡

pues os digo que ahora vendo

el alma con la conciencia.

 

¡Camisetas y pañuelos

calcetines hasta bragas

pantalones y ligueros

rebecas y minifaldas¡

quien quiera comprar mi cuerpo

lo vendo, en poco precio

y con el también ofrezco

la lujuria y el deseo.

 

¡Mujeres¡ se marcha el tiempo

y con el mis pertenencias

aprovechad las ofertas

que también vendo deseo

a lo mismo que las prendas,

a todas esto os ofrezco

a cambio de unas monedas.

 

Mercader soy del deseo

y vendo mi alma entera

ofreciéndolo a cualquiera

con el mejor de los precios,

¡ mujeres parad a cientos

aprovechad esta oferta

porque poco es lo que queda

y es mi alma lo que vendo¡