alicia perez hernandez

Rompí el espejo, mentía y lo boté...  

Rompí el espejo, mentía y lo boté...  

No me gusto, ¡no! Para nada me gusto.

No me gusta para nada como soy…

Soy irritable, celosa, irónica,

Soy una ironía de la vida.

Me burlo de mí misma, soy soberbia,

Cuando me veo en el espejo,

Me quiero ver bonita, quiero un rostro perfecto.

Pero me di cuenta que no soy yo,

¡Esa, no soy yo! fea, sin cejas,

Sin labios carnosos, con unos ojos

Sin luz, sin brillo, sin pestañas.

¿Quién soy me pregunto?

El pasado que viví donde era hermosa

Coqueta, soñadora, romántica,

Amante del amor mismo.

Amé tan intenso que me quedé vacía,

Flácida, flaca y sin caderas,

¿De qué hablo? ¡De mí, de lo mal que estoy!

De lo mal que me veo por las mañanas,  

De lo mal que duermo cuando logro dormir

Dos horas o cuatro horas,

Porque mi enemigo el insomnio no me deja dormir

Me atormenta diciéndome ¡Nadie te quiere!

Ya estas vieja, ya no hay fuego en tu cuerpo,

igual eres de día qué de noche.

Eras una mujer encantadora y cualquiera

podría amarte, pero haora eres aburrida y fea.

No me mientas le grité al espejo!

Pero el se burla de mi jajajajajj ya ni tú te lo crees.

Quién eres? porque nada queda de la mujer

Extravagante, con zapatos y bolsa del mismo color,

Con vestido moderno, ¡No! Y no, ya se fue la mujer

Soñadora, fina y elegante, orgullosa de quien eras.

Maldito espejo, consiguió lo que quería! y lo arrojé en al piso.

 

Alicia Pérez Hernández, … México 

No es la pluma la que escribe, es el alma

Todos los derechos reservados©

Ahora que ya te fuiste, te diré que te quiero.
Ahora que no me oyes, ya no debo callar.
Tú seguirás tu vida y olvidarás primero...
Y yo aquí, recordándote, a la orilla del mar.

Hay un amor tranquilo que dura hasta la muerte,
y un amor tempestuoso que no puede durar.
Acaso aquella noche no quise retenerte...
y ahora estoy recordándote a la orilla del mar.

Tú, que nunca supiste lo que yo te quería,
quizás entre otros brazos lograrás olvidar...
Tal vez mires a otro, igual que a mí aquel día...
Y yo aquí, recordándote, a la orilla del mar.

El rumor de mi sangre va cantando tu nombre,
y el viento de la noche lo repite al pasar.
Quizás en este instante tú besas a otro hombre...
Y yo aquí, recordándote, a la orilla del mar...

Y yo aquí, recordándote, a la orilla del mar... 

 NOCTURNO VII José Angel Buesa