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El eco de un rechazo

El eco de un rechazo

 

Todavía escucho el eco

de aquel rechazo silencioso,

una palabra que no fue dicha,

pero que dolió como un adiós.

 

Quise acercarme a tu alma,

sin cadenas, sin condiciones,

llevando entre mis manos

la sinceridad de mis emociones.

 

Pero el amor no se impone,

ni se obliga a florecer;

hay corazones que se encuentran

sin aprender a permanecer.

 

Hoy dejo que el eco se aleje,

sin rencores ni reproches,

porque también se aprende a amar

cuando se cierran ciertas noches.

 

Quizás no fui tu destino,

quizás tú no eras mi camino;

pero aquel rechazo me enseñó

a quererme un poco más a mí mismo.

 

Y cuando el eco finalmente calle

y ya no duela lo vivido,

comprenderé que perder un amor

también puede ser encontrarse consigo mismo.

 

El bohemio puro.