Sí, es hora de cambiar el timón del barco,
de marcar un nuevo rumbo hacia un destino distinto.
No es un sueño, no es un juego:
es decisión tomada con los ojos abiertos y el corazón despierto.
Mares desconocidos nunca me asustaron,
conozco el frío, la ola que golpea,
el silencio profundo cuando se aleja la costa…
y aun así, no me doy la vuelta:
sé que en lo que no conozco está lo que me hace crecer.
Vienen nuevas aventuras,
destinos que me esperan, sorprendentes,
cosas que no imagino todavía,
momentos que me van a cambiar por dentro.
Sí, cambiarán mi vida.
No será fácil, no todo será perfecto,
habrá días de viento fuerte y noches largas…
pero es mi camino, es mi mar, es mi turno.
Giro el timón con manos firmes,
y avanzo, paso a paso, hacia lo que viene.