¿Que los sueños no existen?
¿Que no tienen párpados?
¿Ni ojos? Ni pestañas.
Que porquería!
Maldito el día en que cambié las letras por estrellas
Las musas son brujas de sombras descompuestas
¡No es verdad que hay cielos esperando el vuelo impetuoso de las aves!
¡No es verdad!
¡No es verdad!
¿A dónde irán mis letras, sin sueños, sin nidos y sin credos?
Los sueños son mentiras con traje de gala y una corte
De imbéciles dejando el alma entre corcheas
En un concierto de rimas y de musicalidad etérea
Destrocé mi pluma, se derramó la tinta, tinta mentirosa y despiadada
Cárcel de ilusos, atajo de creyentes de lunas y estrellas y sueños inocentes.
¡Que se oiga el ruido mundanal de la gente!
Que se sienta el cemento frío debajo de mis plantas dolientes
Ya no quiero utopías que el viento choque contra mis ojos, ni mis pestañas
Ni en mis párpados desnudos.
Prefiero la furia de este desencanto.
Los sueños no existen. Se quiebra la pluma, la tinta se acaba.
Se acaban estas letras que jamás debieron haber sido escritas.