Mientras la ciudad de Brujas
despierta
a un nuevo día,
y sus arterias van
tomando latidos.
Y el río Reie, indiferente, por los canales de la ciudad,
sigue su curso.
Siendo una partícula más del universo,
al que, sin duda, volveré
cuando termine aquí mi camino:
Consciente de haber llegado
hasta aquí,
de haber atravesado mi sombra
sin dejar nunca de ser yo mismo;
de haber creado mi propia
cordura, mi luz
y la guía de mi camino.
De haberlo dado todo
en cuanto he emprendido;
de estar vivo, de milagro,
y por ello, agradecido.
Consciente de haber sembrado cuanto he alcanzado
por los campos de mi camino;
de vivir una transformación
que aún respira
en cada latido.
Agradecido por este viaje,
que día a día late marcando el rumbo.
Y desde lo profundo,
respiro y vivo, entre Brujas y sus canales...
consciente de estos latidos, sigo.