¡Un canto a la Princesa
de la llama de la libertad!
Miro la llama de bronce sobre el rio Sena,
esa antorcha que Paris eleva hacia el Cielo!
y no veo el final de un camino en las sombras,
sino el destello eterno de tu libertad!
conquistada con Amor!
Diana! tu aprendiste a sanar tu corazòn,
hasta convertirlo en el refugio de los olvidados,
tu mayor victoria no fue llevar una corona,
sino el valor de quitartela para ser al fin tu misma
el milagro de mirarte al espejo y reconocer tu propia luz;
Ese amor propio nacido del dolor y la templanza,
se transformò en un puente indestructible hacia la gente,
tu realeza no habitaba en los frios salones del Palacio,
sino en el abrazo calido a los enfermos,
en la mano desarmada que derribaba el estigma
y en esa sonrisa tuya que devolvìa la dignidad al mundo;
Aquella noche de Agosto no se apagò tu paso por la tierra,
solo liberò tu esencia de las jaulas de oro y el protocolo,
Paris no te recuerda con el llanto de la tragedia
sino con la fuerza de un fuego que danza y celebra tu vida;
Desde el tunel del alma,
con la admiraciòn de quien canta a la belleza espiritual de la Mujer!
contemplo la antorcha que custodia tu memoria,
eres la rosa que floreciò con fuerza propia
un canto de libertad, comprensiòn y orgullo
que el tiempo jamàs podrà silenciar.
¡A la memoria de Lady Di.!
Autor:
Henry Alejandro Morales
23 de Septiembre de 2026