Sheilo Sanz

SOMBRA TARDÍA.

SOMBRA TARDÍA.   


Sigo mirando el tiempo,
que aún no parece existir.

En una sombra tardía.

Que ahora intento no confundir,
en cada inmersivo cielo.

Que imagino en ondinas formas,
¡ definitivamente tan mías !

Donde se anula la presencia,
de la sombra ambulante.

Que ha permanecido,
en fragmentado lugar.

Aún desconociendo un tiempo,
de calma persistente.

Que duerme sigiloso...
donde no hay prisa de nadie.

Gélidas horas en la memoria, parecen languidecer de apatía. 

En cada impresión configurada,
que fija con abstrusa omisión.

Alguna subliminal nota triste,
desde cada mirada melancólica. 

Es cuando destila ceniza residual,
cada sentida gota endurecida.

Como insistente lagrima salina.

Abierta en tan suntuoso
capullo repentino.

Impulsando proclive incitación,
para cada pautada conversión.

Mientras un emergente momento,
casi desapercibido del asombro.

Denota una cargada fusión silente,
sumergida como vitalidad viviente.

¡ Que en mí... suspira !

Toda su radiante...
energía subyacente.

Donde conspira paciente...
el brillo de esa apasionada luna.

Con perfumado rostro
de atracción genuina.

En cada inevitable asomo latente, 
que respira cada elemental criatura.

Donde se anuda rendida
la distancia percibida.

En suspendida burbuja imaginaria.

Predestinada a seguir tejiendo, cada inventado filamento.

En delgado sueño capturado,
durante cada sucedánea noche.

Mientras absorve toda quedada  escarcha nostalgica.

Esta aún reposada...
condensación estructural.

Erigida como obsequio regular.

Para cada imaginada gestión...
fusionada en particular molécula.

Proyectando ser prominente fécula.

Desde cualquier,  imponente volumen invernal.

Con perfecta blancura emocional.

Es consistente pensar,
en una ilusión dual.

Sellando una fase ubicua.

Como factor diligente,
para soñar sin urgencia.

Esa placidez tangible,
que respira plenitud.

Aún cuando la vida parezca,
estar ausente de lo que palpita.

 

Autor.  Consuelo Sanchez.