Salvador Santoyo Sánchez

ESTÁS AHÍ...

ESTÁS AHÍ…

 

 

Eres AURA que emite el verso,

Tan cercana, tan distante,

Invisible…

 Reflejas emociones

Permaneciendo etérea…

 

Estás ahí…

Silueta femenina del verso;

Dando forma al viento

Que gozoso te acaricia y dibuja…

 

Estás ahí…

Con inefable esplendor,

 Que revive mortecino ocaso,

Entre rojizas nubes y rayos de sol

¿Cómo se detiene la palabra?

Que febril disfruta…

La redondez tan fina, tan sublime,

En el acto solemne de mirar y

 Sentir tus hombros, que son

Preludio de noches sin fin

 

 

 

Estás ahí…

 Como arabesca voz y letra,

Al penetrar cuál ave ilusionada,

En la curiosa mirada

Del lector.

 

Estás ahí…

Silenciosa, atrayente

En el oscuro péndulo

De un iris que leyendo está…

 

Eres sorpresa,

Mostrada en filigrana

Entre cantos de Turpiales,

Cenzontles y Cocuyos.

 

 

Estás ahí…

Y por siempre estarás,

En el edén, que de letras, hecho está.

Donde tú eres la gloria y paraíso

Donde por fin se encuentra

La dicha y gozo en la palabra.

 

Estás ahí…

Eres del lirismo, la encarnación

Donde ante ti, se rinde la elocuencia,

Exaltando con fino erotismo,

La pasión con tu noble presencia.

 

Ante ti, se doblega la prosa,

Y el soneto,

Rodilla en pie te saluda.

El alejandrino te venera,

Y la narración de novela

Un cetro te entrega.

 

Décima y haiku

Son tus pajes de honor.

Elegante, la corte eleva

Una ópera melodiosa

De tenores y sopranos

 

 

Mientras un emocionado pueblo

Lanza vítores y loas a la

Sublime encarnación del verso.

Un pueblo unido, todos en melodioso compás

Muy alegres van cantando:

 ¡VIVA LOURDES TARRATS!

 

 Salvador Santoyo Sánchez