yito

Su madre.

 

Con los hilos del amor

fue tejiendo con paciencia

en su niña, con demencia,

de una estrella su fulgor.

En el desierto una flor

nacer no tiene prohibido.

De su existir, el sentido

descubrió ella en la mirada

de su niña en la alborada,

que a su Edén vio florecido.