Llevo un equipaje viviente
con el que debo ir pagando
una culpa.
Sin destino
viajo por los silencios
seducido
por una extraña lengua.
Arribo a los días
en que todo se despedaza;
días en tránsito;
días que no me alcanzan
para sobrevivir.
Muertes
y nacimientos,
que porfiadamente
se despiertan en mí.