Y cuando no sepa qué decirte, cuando las palabras no alcancen para lo que siento, voy a sentarme a tu lado.
Sin discursos. Sin pedirle al momento que sea perfecto.
Porque a veces el amor no necesita que uno diga «te amo».
A veces basta con no irse cuando el otro deja de tener fuerzas para hablar.
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Rafael Blanco López
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