Mis ojos nunca terminaron de llorar
la rabia de la injusticia.
A veces se abren las heridas
y supuran las llagas
que nunca terminaron de cerrar.
La inocencia
no se debe arrancar con el cinto
del martirio.
¿porqué sentir la tristeza
que envuelve
las vivencias de otros tiempos?
A veces los recuerdos llegan
como un ciclón, sin avisar ni pedir permiso
y se instalan en el pecho como una losa
que duele, que arranca la piel.
Y me pregunto,
¿por qué siente culpa
el alma de un inocente?
¿Qué semilla sembraron
en los surcos de sus pocos años?
¿Qué raya separa el olvido del perdón?