Éusoj Nidlaj

\"CÁCATERO\"

«¿Para qué chupar su dedo si puedo metérmelo en la nariz y hacer por dentro de su dedo cual barco que se agite en las olas?», pensó el Cácatero. Se soltó una carcajada que tenía el parecido a un cualquiera bajando rápidamente unos enormes escalones cuadrados y, si ese cualquiera de regreso vuelve, se dispara un eco enrevesado.