¿Dónde estará la luz en mi desvelo?
Aquella calma que el dolor mitiga,
la compañera que el afán abriga
bajo el azul de este lejano cielo.
Cruzo desiertos de tenaz anhelo
sin escuchar la voz que me fatiga;
mi fe se vuelve roca que mitiga
la tempestad en contra de mi vuelo.
No está el tesoro en la riqueza vana,
ni en el aplauso que se apaga presto,
ni en la promesa de un feliz mañana.
Miro hacia dentro con mirar dispuesto
y hallo la paz que del amor emana,
y el fiel refugio que sostiene el gesto.