El reloj de arena parece estar atascado
en el instante preciso de tu partida.
Los segundos simulan ser eternos,
viviendo mis dias en una carcel atemporal.
Se marcharon tus bromas, tus risas y tus historias,
dejandome envuelta en un silencio abrumador.
Camino de un lado a otro cual autómata,
cegada por el dolor de tu ausencia.
Temo la llegada de la noche,
cuando el insomnio me acosa.
Sufro una hambruna mortal sin tus caricias
y tus besos apasionados.
Mis fuerzas y mi cordura se extinguen...
Por favor, vuelve pronto amor mío.
Vale DGlez.