Transcurre el día a día entre la gente,
esperando la hora señalada,
en que la luz apagas suavemente
para entregarte a mí, mi bella amada.
Tu piel de dulce morena me enamora,
tan suave cual la seda matutina;
la tarde en el ocaso se devora
mientras la gran pasión nos encamina.
Recibo tus besos que a miel me saben,
sabor a níspero maduro y fino,
donde tus ansias en mi pecho caben
para sellar la fuerza del destino.
Te cubro con caricias caballeras,
susurras palabritas al oído,
revelas tus verdades más sinceras
en este instante tan bendecido.
Indultamos la tarde con ahínco,
improviso una trova en el momento;
al fuego de tu amor con fe me brinco
y unimos en la querencia el aliento.
Las ganas del deseo van fluyendo
cuando el amor por fin se consuma,
la dicha de tu cuerpo voy sintiendo
mientras la luz del día se trasfuma.
En nuestro lecho unísono y risueño,
como dama te entregas con nobleza;
cumplimos este verosímil sueño
fundidos en el marco de tu pureza.
RIVAS JOSE
Barinas Venezuela
22-09-2026.