Yo me quedó en tus ojos,
viviendo tranquila sin prisa,
quedándome con la dicha,
de haber servido como compañera.
Fue la flecha de Robin Hood,
quien me robó tus ojos camba,
con fuerza y odio en su corazón,
para no terminar uniendo nuestro corazón.
Me culpó de no haberte cuidado,
debí presagiar aquel sucedo cruel,
pero la vida nunca me dio una señal,
fui al futuro a ciegas contigo en mi mano.
¿Ahora qué se hace…?, supongo
que a llorar… ¿Y con quién?, tú
ya te has marchitado… no podrás
decirme que todo estará bien o no.