Ayer dolió,
pero amaneció.
Mis lágrimas se mezclaron
con papeles de soledad.
Y no importó
ese tu adiós,
que mis sueños despertaron
cuando el tú se marchó.
Quiero ser libre otra vez,
para así poder despertar
de este sueño que me ata,
que no me deja respirar.
Y quién iba a pensar
que tu rostro allí,
en mi mente,
no tendría sentido recordar.