Saiami

Ser.

Pasado.

Me pesa el pasado que siempre es presente.

Me pesa no creerte porque siempre fue engaño.

Me pesa lo que no fue en tanto tiempo compartido.

¿Cómo se hace, dime, cómo se obliga al corazón

a que siga insistiendo en lo que nunca fue?

Cada letra borrada es un tizón que late.

Cada omisión, negación, invención, te desdibuja

y ya no sé qué hacer con esto que me paraliza y apaga...

Ya no soy tu puerto, ni tu orilla, ni tu almohada,

caben en tus redes tus letras,

tus certezas, geometrías y fantasías manipuladas.

En tus líneas, bellezas inesperadas,

sedas que caen

y esquinas de luces astilladas...

Presente.

Sin querer un saludo jaló un hilo invisible,

golpea mi puerta recuerdo de la

infancia.

Está allí, generoso y  sonrisa amplia.

Sincero con su vida, sus hijos,

sus temores y su anhelo más sagrado.

Busca, acaricia y aprieta mis manos gastadas

y ríe, ríe con mis locuras...

Dicen que lo ven enamorado.

Yo descanso en la inmensidad de su corazón,

fuente inagotable de caricias en mis vértebras,

presiente que son mimos que alivianan

mi alma.

Mi búsqueda en la simpleza de la ternura, resume 

en que me deja ser.