MARCADA ESTÁ LA PLAYA
Caminaba y sonreía en la playa
de un río azul y transparente,
el agua fresca y cristalina,
rozaba mi cuerpo con hechizo natural
como acaricia el viento
los bosques en las tardes,
como entretiene el canto del jilguero
a una alma desilusionada y sin ánimos.
Entretenido estaba, relajado y silencioso
bajo el hechizo trino de la playa.
La mañana estaba de mil sonrisas,
en lo alto el sol me hipnotizaba
a la felicidad que esperaba.
En un jardín observando con agrado
disfrutando del panorama estabas tú,
contemplando explícitamente
los seres de aquel sitio.
Una sonrisa y mirada de amor
dejó escapar de tu presencia,
y como una estrella fugaz en el infinito
cruzó mi corazón;
en tu modo de ser pude descubrir
que te atraía todo lo que soy.
Sentí un deseo inmenso
de acercarme y brindarle la amistad,
y ¿quién iba saberlo?
que la historia de mi amor,
y la felicidad que esperaba
comenzaba aquel instante.
Todavía en la playa está marcado
las huellas de nuestro primer encuentro,
nuestras primeras frases de amor,
nuestros primeros sueños amorosos
que juntos planeamos con ilusiones futuras,
y que un día nos llevaron
a unir nuestras vidas
al paraíso de la felicidad.
Eugenio Soto