S.A.D

corrientes

 

El amor es como el aire, a veces una brisa, a veces un ventanal.

Invisible, pasajero, no se puede atrapar.
Me enamoré de un corazón, de un sentimiento.

El mío ponía freno de mano sin comprenderlo.
Paralizado, sin voz ni pensamiento,
quedaba indefenso ante el núcleo de tu cuerpo.

Con el tiempo, esa sensación se volvió familiar.
Un río fluyendo, los rayos de sol en un pastizal.
Me sentía fuerte… vivo. ¿Lo estaba en realidad?

Debió ser a fuego lento, no crudo ni quemado.
Pero aceleramos… en la primera curva chocamos.
Sin gritos, sin peleas, solo un silencio en primavera.

Ya no era inmortal, mi fuerza se había ido.
Mi corazón seguía frenando, pero ahora estaba herido.
Gritaba, lloraba, no entendía qué pasaba.

No quería entender que no lo necesitabas…

El amor es como un río, a veces turbio, a veces tranquilo.

Bello, llevadero, incluso mortal.
Me enamoré y terminé ahogado por no saber nadar.