Ricardo García Lozano

Larga Singladura

LARGA SINGLADURA

Apresté mi nave para incierta singladura,
reforcé cuadernas y tupí juntas
con brea y estopa.
Cosí velas, conté cabos y cordaje.

La vieja cubierta recordó
pasos de antiguos compañeros,
sus abrazos, risas, vinos y canciones.

Nos vio partir un alba adormilada,
al soplo poderoso
de una brisa intempestiva de poniente.

En la noche más negra,
batimos de la bestia los colmillos
En su oscura garganta.
navegamos en un mar
tejido de leyendas,
de dioses, héroes y demonios.

A popa quedaron ciudades
de vida rebullentes,
sobre marchitos pueblos,
y el lamento monocorde
de la ciudad de los ciegos,
del antiguo oráculo.

Mi nave, cansada, vieja y derrotada,
en áureas arenas quedó encallada,
en playas desoladas
de una tierra estéril, áspera y despoblada.