Me refugio en los que aún escriben poemas disonantes,
sucios y de mano propia,
sin rima,
torpes,
humanos.
Me refugio en los árboles que quedan,
en la naturaleza que aún respira,
en los rincones de mi misma,
donde hay empatía y solidaridad,
rabia e imbecilidad.
Me refugio en la naturaleza que queda en este mundo cada vez más artificial,
qué no es de ahora, si no desde hace años,
cuando empezamos anhelar sustituir la imagen \"perfecta\"
y desechar la real.
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