No hubo ningún adiós ni explicación,
pero tampoco una promesa rota
Mi voluntad eligió la derrota;
no quiero culpar a tu devoción
Hacia Dios se dirigen tus plegarias,
me quedo con tus modestas sonrisas,
aunque por tus miradas indecisas
las penas parecen innecesarias
Si no se separa lo que Dios une,
¿cómo se une aquello que ha separado?
Nunca conseguimos una respuesta
Por siempre se mantendrá mi propuesta,
aunque haya perdido el significado;
al castigo del cielo ya soy inmune