Soy el bloque de esta muralla
donde el grito rompe
sin marcar.
La gota
que teme a la roca.
La piel de esta libreta
para olvidar.
Esta euforia terca
de parlante silenciado.
Un optimismo en zancos,
sin baranda
y en balcón.
Esa periferia de extraños
a los que apago la voz.
La mano
sobre la hornalla encendida.
Soy mi estado de las cosas:
arcilla ajándose al sol.
El tacón roto de la danza.
Ese jarrón que duda
si es él o lo que contiene.
Soy una verdad con remedio.