Solo en tu boca descansa mi ternura
En el beso anidando en la penumbra
En tus labios se descorre el velo de la ausencia
La desgarrante, la que se transfigura en miedo
Solo junto a tu boca amanece y me amanezco
Me siento el hombre necesario a tu latido,
Los resabios de luz habitan mi silencio
Allí tu piel me salva del naufragio
Allí yo vuelvo a celebrar un nuevo nacimiento
En ese instante dejamos de ser dos para ser uno
Para olvidar la sed que habita la tristeza
Y para que todas las palabras se estrenen con tu nombre