Gracias por el día hermoso
por el sol, lo bello,
lo verde y lo sabroso.
Por la vida espiritual
que en cada hierba brota
por el alma que habita
en cada hoja.
Gracias por descubrir
una palabra verdadera
que se dice tan sincera
no de labios para afuera.
Y por aquello que se esconde
como grito silencioso,
oscuro, casi tenebroso
tan fuerte y tan rabioso.
Misterios por descifrar
en los días de la vida
¡que así sea!