El último día que te vi,
el sol se fundía en el andén,
y en tu mirada vi el fin,
un adiós que no quería creer.
Tus manos, frías y lejanas,
soltaron las mías sin piedad;
te alejaste entre las almas,
dejándome solo oscuridad.
La estación quedó en silencio,
el tren se llevó tu querer;
hoy solo queda el recuerdo,
del último día que te vi.