Jesús Ángel.

De acero noble.

 

 

Con los pies firmes sobre la misma tierra

que pisan y aman,

entre la luz y las sombras;

 

por caminos llanos y empedrados, bajo la tormenta o el cielo despejado.

 

Enfrentando, aceptando y sumando,

con la cabeza bien alta

y la dignidad intacta.

 

Sin prisas, pero con determinación;

paso a paso, día a día...

 

con el mismo espíritu de lucha

que los ha visto crecer.

 

Porque así se han forjado:

de acero noble;

renaciendo, cosiendo

y limpiando sus propias heridas...

 

hasta conquistar

cuanto ahora son.

 

Y mientras el tiempo no reclame su tributo, con los pies firmes sobre el mismo universo que los vio nacer...

 

seguirán hacia adelante.