Con los pies firmes sobre la misma tierra
que pisan y aman,
entre la luz y las sombras;
por caminos llanos y empedrados, bajo la tormenta o el cielo despejado.
Enfrentando, aceptando y sumando,
con la cabeza bien alta
y la dignidad intacta.
Sin prisas, pero con determinación;
paso a paso, día a día...
con el mismo espíritu de lucha
que los ha visto crecer.
Porque así se han forjado:
de acero noble;
renaciendo, cosiendo
y limpiando sus propias heridas...
hasta conquistar
cuanto ahora son.
Y mientras el tiempo no reclame su tributo, con los pies firmes sobre el mismo universo que los vio nacer...
seguirán hacia adelante.