Mi parte favorita de que todo comience a dar igual es,
quizá, que no tengo que dedicar canciones.
Mi círculo no orbita en el otro porque es lógico, en mi cabeza… ¿sabes? No hay otro.
Entonces comienzo a crear escenografía extrañas, sombrías y con matiz,
he de suponer que eso es sinónimo de volver a ser…
¿que?
Podría apostar a que no tengo la mayor idea.
Es tonto y, completamente divertido.
¿Tiene sentido?
Ese es exactamente el sentido.
Extrangulable de vez en cuando y, aun así, poético.