INDISCUTIBLEMENTE
sos la mujer más hermosa
de todos los tiempos,
de toda la Tierra,
de todos los todos,
y eso se lo discutiría a cualquiera:
a filósofos contemporáneos,
a terraplanistas,
a poetas menos enamorados que yo,
a cualquiera que se anime
a desafiar la lógica del universo.
Mis pruebas son irrefutables
porque están escritas
en la Ley no escrita de la naturaleza,
y esa es la única evidencia que necesito.
Además,
está matemáticamente comprobado
que alguien como vos
sucede una vez
cada mil millones de nunca.