Tras cruzarnos las miradas,
hubo un punto de inflexión.
Nació allí nuestra ilusión,
dos almas enamoradas.
Un impulso irrefrenable
late en nuestros corazones,
procurando las razones
de un amor inevitable.
Desde entonces creo versos
que escribo mirando al cielo.
En nubes de terciopelo
se esconden los más intensos.
Vuela el tiempo prisionero
de este hechizo tan amado.
En tus labios me he encontrado
el refugio que más quiero.
Siempre serás poesía,
mi refugio y mi desvelo,
la luz clara de mi anhelo
que alimenta mi alegría.
Classman