Deja que arrodillado te bese
En esa frágil hoja, que es tu mano
Y deja que en ella se embelese
La inspiración de este poeta,
bohemio, mundano.
Que se forje en tu boca refinada
El molde de una llave incierta
De una puerta siempre cerrada
Que para ti ahora, yace abierta.
Deja que te vea como una escultura
Hecha en divina providencia sobre la mesa
Y al estrechar tu mano con ternura
Sepas que amarte, es mi promesa.