Juan Roldan

Amor

En la vigilia nace un leve fuego

que alumbra sombras que mi afán provoca;

la noche escucha el pulso que me evoca

la antigua voz que vuelve desde el ruego.

 

Camino lento por el hondo pliego

del alma, donde el tiempo se desboca;

mi duda es viento, pero no me toca,

mi fe es raíz que permanece y luego

 

descubre el claro en que la luz descansa,

no en la fortuna ni en la gloria esquiva,

ni en la promesa que la vida lanza.

 

Miro hacia dentro: la verdad cautiva

se abre en el silencio, y en su paz me alcanza

el firme amor que en lo esencial se aviva.