J.Y.M

A ti

Tu mirada, un destello de luz intimidante, atravesaba todo mi ser.
Y tus labios carnosos despertaban aquello que no podía esconder.

Aunque pasen los años y no te vuelva a ver,
tu recuerdo sigue presente, como si el tiempo no pudiera vencer.

Tu cuerpo de dios griego, imposible de contemplar sin admirar,
es de esas obras que el tiempo no consigue borrar.

¡Ay, amor! Con esa presencia, hasta Romeo te odió,
porque su Julieta lo abandonó.
Cuando ella te vio, sintió amor,
y el loco se volvió.

¿Qué más puedo decir,
si el sol fue testigo de esta chispa de amor
que sentí al verte yo?