Ermitaño Soñador

UN POBRE IDIOTA (PASILLO ECUATORIANO)

I

Para ti no valgo nada,

solo soy un pobre idiota,

que llegó a tocar tu vida

sin saber lo que le esperaba.

Hoy reniegas de aquel día

en que aceptaste mi amor,

y me cobras con desprecio

lo que entregué con pasión.

 

II

Tú me pides como reina

que te trate cada día,

pero a cambio me regalas

soledad y cobardía.

No te culpo de mi pena,

ni maldigo tu querer,

el culpable de mi historia

fui yo mismo por creer.

 

CORO

Porque sin llegar a conocerte

me enamoré de ti,

te entregué mi vida entera

y me olvidé de mí.

Para ti soy poca cosa,

un hombre sin valor,

pero nadie podrá amarte

como te amé yo.

 

III

Siempre ronda por tu mente

ese monstruo de los celos,

y con su afilado puñal

vas destruyendo mis sueños.

Me señalas, me condenas,

sin motivo y sin razón,

y conviertes cada abrazo

en sentencia de dolor.

 

IV

Dices que existen otros hombres

que sabrán mejor valorarte,

que tendrán dinero y lujos

para poder conquistarte.

Tal vez tengas muchos hombres

esperando tu querer,

pero aquel que te ame tanto

no lo vuelves a tener.

 

CORO

Porque sin llegar a conocerte

me enamoré de ti,

te entregué mi vida entera

y me olvidé de mí.

Para ti soy poca cosa,

un hombre sin valor,

pero nadie podrá amarte

como te amé yo.

 

V

No te deseo ningún daño,

ni le pido a Dios castigo,

solo el tiempo ha de enseñarte

lo que hiciste conmigo.

En la vida todo vuelve,

todo tiene que pagar,

y el orgullo que hoy te sobra

mañana te hará llorar.

 

PUENTE

Hombres puedes encontrar

en cualquier esquina del mundo,

con promesas y riquezas,

con palabras y con lujos.

Pero un corazón sincero,

que te ame sin condición,

cuando lo pierdes, mi vida,

no lo compra ningún millón.

 

FINAL

Y quizás llegue ese día

en que recuerdes mi nombre,

cuando el silencio te diga

que perdiste a aquel hombre

que sin tener grandes riquezas

te ofreció su corazón.

No te deseo la desgracia,

ni tampoco una venganza;

solo digo que en la vida

cada quien cosecha lo que siembra.

 

Y si algún día te preguntas

por qué se marchó aquel hombre,

recuerda que fue el desprecio

quien apagó nuestro amor.

Yo me iré con mi tristeza,

pero llevando una verdad:

quien desprecia un amor sincero,

algún día lo ha de extrañar.