Catalinaa

humo permanente

y tocándome el hombro

me preguntó si todo esto

es para no perderme

entre sus matorrales.

 

vi de reojo su toga

y sus manos con callos.

medio latido saltado,

en mi nuca viento helado.

 

sin saber bien le respondí

solo para no callarme,

que ya estoy medio perdida

entre mi propia carne.

 

ambas miramos arriba,

hay un revoltijo,

casi apocalíptico.

no es nada críptico

y solo enciendo otro cigarro.

 

hacia otro lado miró,

suspiró y me preguntó

\"¿te da miedo abandonarlo?

o

¿abandonarte?\"

 

la miré agudamente,

\"deja de molestarme\"

exhalé rápidamente,

porque arriba el cielo

me está absorbiendo.

 

me dice que,

me está viendo,

tensos están mis hombros,

incierto mi futuro,

y aferrados mis brazos

a un poste tan bello,

pero igualmente oxidado.

 

\"nunca has fumado.

solo te escondes

tras el amoníaco\"

¿qué?

\"tras el humo, niña,

que no estás inhalando\"

 

sigo fumando,

¿me he condenado,

si ya tengo los pies

tan enraizados?

 

su mano no suelta mi hombro,

me obliga otra vez

a mirar el humo,

tras el que me he estado

ocultando.