Divagación
Cuando el alma busca entrar
en su propio pensamiento,
se le rinde al sentimiento
que no sabe descifrar.
Es un fuego sin cesar,
un presagio de tormento,
que nos lleva como el viento
a encontrarnos frente al mar.
Sucumbimos al desvío
de una llama que nos sella,
tiritando con el frío.
Y al seguir la dulce huella,
desemboca nuestro río
en el brillo de una estrella.
Samuel Dixon