Bosque de Cenizas

La carta que nunca envié

20 de septiembre de 2020

Querida mejor amiga Dakisha,

Hoy cumples quince años y, aunque probablemente podría simplemente decirte “feliz cumpleaños” y ya, tú sabes que yo nunca puedo dejar las cosas así de simples cuando se trata de alguien que quiero tanto.

Se siente un poco extraño pensar que ya estamos llegando a esta edad cuando todavía puedo recordar cuando éramos dos niñas pequeñitas, jugando, riéndonos por cualquier cosa y sin tener ni idea de todo lo que nos faltaba por vivir. Nos conocemos desde hace tanto que prácticamente hemos crecido juntas, y creo que eso es una de las cosas más bonitas que tenemos.

A veces me pongo a pensar en qué momento te convertiste en una persona tan importante para mí y sinceramente no sabría decirte cuándo pasó. Supongo que fue poco a poco, entre tantos años, conversaciones, risas, secretos, momentos buenos, otros no tan buenos y todas esas cosas que hemos vivido juntas. Solo sé que un día eras mi amiga y, sin darme cuenta, ya te estaba queriendo como a una hermana.

Y sí, no compartimos sangre ni apellido, pero creo que hay personas que se vuelven familia de otras maneras. Tú eres parte de muchísimos recuerdos de mi infancia y cuando pienso en la niña que fui, inevitablemente apareces tú en alguna parte. Creciste conmigo, conociste versiones de mí que no conoce cualquiera y yo también he tenido la suerte de verte crecer y convertirte poquito a poquito en la persona que eres hoy.

Creo que eso también es tener una hermana.

Hemos cambiado muchísimo desde aquellas dos niñas que éramos y todavía nos falta cambiar muchísimo más. Nos quedan etapas que vivir, errores que cometer, sueños que cumplir y probablemente muchísimas estupideces de las que algún día nos vamos a acordar y decir: “Dios mío, ¿en serio nosotras hacíamos eso?” JAJAJA.

Hoy quiero desearte muchas cosas, pero sobre todo quiero desearte una vida bonita. No una vida perfecta, porque sé que eso no existe, sino una vida en la que incluso después de los días malos encuentres razones para volver a sonreír. Que nunca te falten sueños, aunque cambien mil veces; que nunca dejes de creer en ti por las palabras de alguien más y que jamás sientas que tienes que ser diferente para merecer que te quieran.

Espero poder verte cumplir muchísimas de las cosas con las que sueñas ahora. Quiero estar ahí para celebrar tus logros, escucharte cuando algo salga mal, reírme contigo hasta que nos duela la barriga y seguir acumulando recuerdos contigo. Quiero que algún día podamos mirar hacia atrás y decir: “¿Tú te acuerdas de cuando teníamos quince?”

No sé cómo vamos a ser cuando tengamos veinte, veinticinco o treinta años. Ahora mismo eso se siente lejísimo. No sé dónde estaremos, qué personas conoceremos ni cuánto van a cambiar nuestras vidas. Pero hay algo que ningún cambio nos va a poder quitar: fuimos parte de la infancia de la otra.

Tú conociste a la niña que fui y yo conocí a la niña que fuiste tú. Nos vimos crecer cuando ninguna de las dos sabía todavía en quién iba a convertirse, y creo que pocas cosas pueden ser tan especiales como poder decir eso de alguien.

Y si alguna vez llegas a sentir que estás sola, quiero que recuerdes que mientras yo esté aquí siempre vas a tener a alguien que te quiere, que cree en ti y que quiere verte bien. Puede que no siempre tenga las palabras correctas, puede que a veces sea insoportable y seguramente tendremos nuestros momentos, pero nunca dudes del cariño que te tengo.

Gracias por escucharme, por hacerme reír, por confiar en mí, por cada secreto, cada estupidez y cada uno de esos momentos que quizás para cualquier otra persona serían simples, pero que para mí significan muchísimo. Y, sobre todo, gracias por haber crecido conmigo.

Hoy no solamente celebro que cumplas quince. También celebro la suerte que tuve de encontrarte tan temprano en mi vida y de poder decir que una parte de mi infancia también lleva tu nombre.

Todavía nos queda demasiado por vivir, y espero que algún día, cuando seamos dos viejitas recordando todo esto, podamos mirarnos y reírnos de las niñas que fuimos y de todas las cosas que soñábamos ser.

Por ahora solo tenemos quince años y toda una vida por delante.

Felices quince, mi niña. ❤️

Te quiero desde hace tantos años que ya ni siquiera sé desde cuándo, pero sí sé que has sido una de las personas más bonitas que me ha regalado la vida.

Feliz cumpleaños a mi amiga de infancia, mi compañera de tantas etapas y, sobre todo, mi hermana por elección.

Con todo mi cariño,
Ashley. ❤️