Dime ¿Y si no había un nosotros?
Porque pregonamos tanto..
para al final, dejar este silencio.
Necesitaba el espacio
para encontrar respuestas,
el por qué de la desesperanza,
de cada lágrima amarga,
de tanta paz desgarrada,
de todo este sufrimiento.
Hallarnos causalmente,
una manzana con serpiente,
que devoramos a trozos,
incluido su precio, insolentes,
luego el jardín de las delicias...
apuramos el fruto y la simiente.
Dios jugó nuestro futuro a los dados,
sin un nosotros para el resto,
con los poros erizados,
y los sueños circunspectos.
Después el instante roto,
de una caricia sin contexto,
solo para existir, uno en el otro,
vibrando, amando, viviendo.
Escurridos en el reloj milenario,
de un gran abismo negro...
se apagó la luz de a poco,
anunciando una era intransitable,
donde el cosmos apagó todos los soles,
para imprimir un escarmiento.
Estoy donde no existen letras.
donde no existen notas ni flores,
tampoco suspiros inquietos.
Que tu nombre se me queda entre la boca...
Que tu voz me vibra tan dentro...
Estoy en el lugar donde no existo,
y tú estás en el sitio equivocado,
sin mi locura, sin mis besos.
Ya no hace falta viajar al multiverso.
No había un nosotros.
Es cierto.