CARLOS Alb

Esa vida sin finales felices

 

 

ESA VIDA SIN FINALES FELICES

 

 

Me engañé, demasiado ingenuo para ver,

 

no quise ver, no quise saber, no miré,

 

pero la vida me hizo abrir los ojos.

 

La vida no es lo que soñé de niño,

 

pensé que todo iba a mejorar,

 

sueños que no se cumplieron.

 

Mis amores se murieron,

 

y me quedé muy solo,

 

pedí demasiado,

 

sin saberlo.

 

Y el niño,

 

que lloraba,

 

a escondidas,

 

descubrió la verdad,

 

la vida no es hermosa,

 

solo hay retales de felicidad,

 

y al final nada es como soñamos.

 

No hay nada que tenga final feliz,

 

ni la vida, ni los sueños, ni el fracaso.

 

Al final las lágrimas son lo único que no falta,

 

de niño, de grande, siempre lloramos,

 

por esa vida que nos duele.