Ahora, ¿cómo lleno este vacío?,
el que tu ausencia deja en frío,
se va sin dejar huella,
y me condena a la centella.
Porque te llevas partes de mí,
te busco en la sombra de alguien aquí,
imaginando tu reflejo en sus ojos,
mientras me pierdo en viejos pozos.
Ya no estoy para buscarte,
ni tú para encontrarme,
pero lo que tu corazón esconde
es la llave que aún me responde.
Ya no te encuentro en sueños,
ni en los silencios pequeños,
hoy no quiero ni pensarte,
ni dejar que el recuerdo me aparte.