Maxi Aristarán

El frío de lo imposible

Se enamoró de lo imposible,

de un amor ya poseído,

de un hombre fiel a su esposa

y al vástago que ha nacido.

Le ofreció todo su pecho,

ternura y oscuro olvido,

pero él solo dio amistad

y ella fingió haberla oído.

Dijo que sí con la boca

mientras el alma mentía,

y al verse frente al imposible

emprendió vuelo y huía.

No era el frío del amado

ni el silencio de su vida:

era saber que ya tenía

dos amores y una herida.

Así, sin ruido ni huella,

sin adiós ni despedida,

abandonó lo que aceptó

y se perdió en la mentira.