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BALADA POÉTICA

       BALADA POÉTICA

 

Esta noche le he pedido a la poesía

que se siente aquí conmigo a conversar,

que me cuente por qué el alma todavía

guarda amores que no pudo sepultar.

 

Le pregunté por los besos que se fueron,

por las manos que no pude acariciar,

por aquellos corazones que quisieron

y tuvieron que aprender a renunciar.

 

La poesía me respondió con un silencio,

de esos que dicen más que una canción:

“Hay amores que no mueren con el tiempo,

solamente cambian de habitación”.

 

Y aquí estoy, escribiendo esta balada,

con la noche recostada en mi balcón;

cada verso es una lágrima callada,

cada estrofa es un pedazo de mi voz.

 

He querido olvidar algunas historias,

pero el alma no se deja convencer;

porque existen recuerdos que hacen gloria

de las cosas que nos hicieron padecer.

 

También existen amigos que se quedan

cuando todo parece oscurecer,

los que llegan sin preguntar por las heridas

y nos enseñan nuevamente a renacer.

 

Porque amar no es solamente ser amado,

ni perder significa fracasar;

a veces el dolor más olvidado

es el precio de haber sabido amar.

 

Esta balada no conoce de fronteras,

ni pregunta por la edad ni condición;

es de todos los que alguna vez soñaron,

de quien lleva una nostalgia en el corazón.

 

Es del hombre que escondió sus sentimientos,

de la mujer que aprendió a disimular,

del muchacho que escribió su primer verso

y del viejo que aún conserva un cantar.

 

Es del barrio, de la calle y de la vida,

del café donde se aprende a conversar,

de una radio que en la noche nos visita

y de un tango, un bolero o un vals.

 

Y si alguna vez la escuchas en silencio

y una lágrima te quiere acompañar,

no la seques: deja libre ese recuerdo,

que también las lágrimas saben recordar.

 

Porque esta balada es solamente eso:

una forma diferente de sentir;

un corazón convertido en poesía,

una herida que aprendió también a escribir.

 

Y cuando llegue el último acorde

y la noche se despida de mi voz,

quedará flotando un verso entre las sombras,

como queda un viejo amor después del adiós.

 

No le pido al tiempo que regrese,

ni le pido al pasado una razón;

solo quiero que esta balada permanezca

donde siempre sobreviven las canciones:

en la memoria,

en la nostalgia,

y en el último rincón

del corazón.

 

— El Bohemio Puro