Cesta, agraviada o culpable, daba lo mismo.
En el acantilado se ponderaba la galanura.
En el fondo llevaba una frambuesa ceremonial
y en septiembre respiraba solo sus mañanas.
En lo orgánico inmediato se volvía laberinto.
En la estufa de la noche se enfermaba de ceniza.
Sobre el comedor se inquietaba la abundancia.
Y en la baranda a ras de suelo se declaraba victoriosa.
Sin embargo, un puñado de reflejos licuados
y la fruta del amor se alojaban en una manga.
En la sala se molía la igualdad, de un hoyo arcano.
mientras las paredes insólitas se quedaban sin aire.
Por el humo diestro se bajaba hasta el encendedor,
y en una tertulia de calma eléctrica la cesta se deshojaba.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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