Cuánto tiempo compartido
que vivimos siendo amigos.
Cuántos besos en mi boca
se quedaron reprimidos.
Cuántas noches te soñaba
entre mis brazos de hombre
y despierto imaginaba
que susurrabas mi nombre.
Cuántas veces te observaba
mientras tú no me veías
e inconsciente dibujaba
en mi boca una sonrisa.
Cuántas veces se enredaron
tus cabellos en mis manos,
cuántas veces se quedaron
para ti abiertos mis brazos.
Cuantos días por venir
en los cuales ya no habrá
mas palabras por decir
ni caricias por saldar.
Así es llegar a destiempo.
Así es amar los recuerdos.
Así es guardar lo que siento
cuando ya no hay más acuerdos.
© Copyright Juan Aguiar
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17 de septiembre del 2026