Lourdes Aguilar

DICEN

El hombre que despertaba deseos
ante todo como caballero vivía
modesto si le rodeaba riqueza
tenaz y firme si carencias sufría
dicen, pues yo no lo viví
que solía existir como norma
con delicadeza besar en la mano
y admirar la belleza de la mujer
como quien presencia un milagro

Cuentan que alguna vez
la mujer vestía con gracia
aunque la falda y la blusa 
taparan sus naturales encantos
y la mujer más amada no dependía
más que de su trabajo y linda sonrisa
generosa cuando la abundancia tocaba
fiel y audaz para soportar el martirio

Conocí solo en lecturas
un verbo ahora obsoleto
palabras hiladas con arte
palabras que despertaban volcanes
palabras tan refinadas y tiernas
capaces de ablandar corazones

Pienso a veces que ese tiempo
cuyos rescoldos a apagarse se niegan
no distan tanto del ahora
cuando el valor se calcula en moneda
y cualquier afrenta termina en guerra

Pero el verbo sí que ha cambiado
soez, grosero y trivial se escucha
donde antes estaba vedado
escaso y carente de toda armonía

A veces en mis desvaríos evoco
esas palabras cargadas de encanto
terciopelos, rasos y sedas
que lucían como reyes las bocas
diamantes tan poco exhibidos
en un mundo de oropel y jirones